Por Alfonso Galdón Ruiz
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23 de febrero de 2025
Llega el verano y nuevamente nos bombardean con noticias inexactas, globos sonda para crear revuelo y división en la sociedad española, confrontando la enseñanza pública con la concertada. Este es un debate estéril, sin recorrido alguno, porque la enseñanza concertada es un invento del PSOE, un artificio, pergeñado desde dentro, para controlar la educación privada que se daba en España en los años ochenta y que tanto molestaba, y molesta, a los «amigos de la libertad de expresión, de pensamiento, de credo...». Las dificultades presupuestarias de esos años para construir colegios públicos y aumentar, por tanto, las plantillas de profesorado, con el objetivo de detraer alumnos de la privada, hicieron que los más abyectos ideólogos de la izquierda española disfrazaran de cordero al 'leviatán marxista', ideando un sistema de subvención voluntaria, llamada 'concierto', para asegurarse así la entrada en los colegios en cualquier momento y comenzar así a implantar su agenda ideológica. Ya lo dijo François Miterrand: «... hoy para hacer la revolución no hay que asaltar el Palacio de Invierno, sino que basta con asaltar la escuela». Pusieron el caramelo envenenado en la puerta del colegio, el 'concierto', y una gran parte de la 'chiquillería intelectual' de la escuela privada de entonces picó el anzuelo y se convirtieron en empresas subvencionadas por el Estado, presas por las nóminas de los profesores, todo hay que decirlo. Consecuencias de la digestión del dulce hemos sufrido varias, la de mayor calado y recorrido sucedió en 2007 cuando FERE pactó con Rubalcaba el asunto de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, en contra del criterio de los padres, representados por CONCAPA. En estos momentos no cambia mucho la cosa. Ya no es EpC, ahora es la sexualidad, la diversidad, el revisionismo histórico y otros temas controvertidos para la sociedad española y para los que no hay un consenso, y nuevamente se vuelve a apretar con los conciertos, con la diferencia de que, de un tiempo a esta parte, la resistencia es menor. Llegado a este punto creo que todos convendremos en que somos los padres quienes educamos a nuestros hijos y que delegamos, por unas horas, en los colegios y sus profesionales, la instrucción académica. No menos cierto es que cada centro educativo tiene su idiosincrasia y modelo educativo propio, adaptado a sus alumnos, o al menos, debería ser así. He aquí donde entra el Cheque Escolar, la herramienta que permite a los padres elegir el modelo educativo que quiere, público o privado, y que, además, quita de la ecuación al mediador que en su día prefería el PSOE... empresas privadas representadas por dos o tres patronales y poco más... teniendo bien lejos a los padres y controlados por estos a través de las APAS, para que se desfoguen. Un ejemplo es el 'pin parental', fuimos los padres los que organizamos esa manifestación en Murcia y salimos a la calle sin el apoyo oficial de las patronales de la enseñanza, quienes también nos negaron el derecho a informar a las APA. El Cheque Escolar permite que la gestión virtual del coste de una plaza escolar para el Estado la pueda realizar la familia del alumno todos los años y no los colegios, que corren el riesgo, y así se ha visto con algunos, de acomodarse. Hay concertados con treinta alumnos por aula y otros, igualmente concertados, con veinte, generando así diferencias que encienden, con razón, a los padres de la escuela pública que ven cómo sus hijos asisten a clases masificadas, llevando ello a una peor calidad de la enseñanza pública. Por tanto, la solución es el Cheque Escolar. Mismo dinero 'virtual' para cualquier alumno y que sea elección de los padres llevarlos a uno u otro sistema, público o privado. Si el privado es más caro que el cheque, serán los padres los que deban pagar esa diferencia, y además, esto sería una práctica legal, no como las cuotas que los concertados emiten, opcionales eso sí, porque el concierto no les da ni para el cincuenta por ciento de los gastos corrientes del centro. Los centros educativos que hacen bien las cosas nada tienen que temer, pues cobrarían en función de los padres que depositáramos nuestro Cheque, que repito, es un derecho constitucional y que tendría para el Estado el mismo coste que el de una plaza pública. Si somos demócratas, creemos en la libertad y respetamos al otro, es de justicia que podamos elegir y que el dinero que el Estado se gasta en nuestros hijos sea el mismo vaya a uno u otro colegio... no olvidemos que ese dinero sale de nuestros impuestos. Gracias. .